Black & Grey
De los más utilizados, de los más complejos. Su belleza radica en que la profundidad del diseño se logra al aplicar las cantidades de luz apropiadas en la ubicación exacta. De lo contrario quedará plano y no se podrá distinguir.
Se utiliza esta técnica tanto en estilos abstractos, como en retratos e hiperrealismo (entre otros).
Muchos tatuajes se aprecian mejor en negro y gris, otros los utilizan porque se sienten más cómodos que con los colores. ¿A vos qué te parecen?

Si bien no hay cifras oficiales que den cuenta de la tendencia, buena parte de los tatuadores sostienen que en los últimos años, la demanda creció hasta un 500 por ciento.
Así, por cada uno que en el 2000 se animaba a incluir en su organismo altas dosis de tinta, ahora hay 5 personas que ya transformaron una expresión de pocos, en una estética de muchos.
¿Por qué se tatúa la gente? “El tatuaje viene desde el inicio de la humanidad y el hombre siempre ha plasmado sus vivencias en la piel o en las paredes. Hoy está masificado y también es moda. Y en la actualidad varía de acuerdo a la edad. Un adolescente puede tatuarse por rebeldía y una señora de 60 años, porque está más allá de todo y ya no se cuida de qué dirán”, cuenta Sperzagni.
También cambiaron las edades. Según este experimentado tatuador, su oficio antes era una cuestión más aplicada en los jóvenes, pero ahora ya no. “El tatuaje salió del Under, y se lo miraba mal. Ahora viene la mamá con la hija, porque para tatuarse hay que ser mayor de edad o venir con los padres. Y ahí los padres se dan cuenta que esto es una clínica, ya que se toman todas las medidas de seguridad e higiene de un odontólogo y esa seguridad también suma. Antes un estudio de tatuajes era todo negro, sinónimo de oscuridad y heavy metal”, consideró.
Ante tamaño crecimiento, el cliente típico se desperfiló. “Todos los niveles sociales se tatúan, desde el más humilde al millonario. En nuestro estudio de tatuajes se da mucho esto, y ahí suma que además ofrecemos piercings, accesorios, indumentaria y está puesto para todos los niveles sociales. Hay algunos locales que excluyen un poco. Pero nos pasa a diario tener casos de madre e hija que vienen juntas a hacerse un tatuaje compartido. Eso no pasaba hace 10 años”, relata el especialista.
La técnica habitual consiste en que una aguja, debidamente esterilizada y descartable, penetre al menos dos milímetros en la piel y deje células de pigmento (con tinta vegetal o mineral) debajo de la epidermis. Los glóbulos blancos se "comen" las células coloridas a modo de defensa, y al encapsularlas, quedan teñidas para siempre, aunque hay sistemas que pueden llegar a eliminarlos.
Sperzagni se capacitó con cursos, estudió Bellas Artes y trabajó en España y Brasil, maneja los bemoles del oficio desde hace 20 años y sostiene que "el tamaño de los tatuajes es lo que más ha cambiado”. “Antes medían un promedio de 5 por 5 centímetros, eran así o más chicos. Hoy la media cambió, es el doble, como mínimo y ya no se ve mal hacerse una magna completa”.
La actividad pegó un salto cuando comenzaron a usarlo muchos famosos. “Eso influye mucho, porque pasa a estar más aprobado socialmente cuando se dan casos como los de Marcelo Tinelli o Lionel Messi o quien fuera. El tema de la aceptación social en nuestra sociedad, es importante para mucha gente también”, expuso Sperzagni mientras dibuja la figura de un “Che” Guevara.
Hace 15 años en Bariloche y en la Argentina, la gente se podía tatuar en tres colores: amarillo, rojo y azul, más el negro clásico. “Hoy hay una infinidad de colores y de escalas. Ahora también llega todo el material que existe en el mundo. Antes no se conseguía y en Estados Unidos sí. En negro por ejemplo, hoy en Argentina hay una gama de por lo menos 7 matices diferentes”, comenta Sebastián, que realizó su primer tatuaje en la secundaria y hoy esa aventura es su sostén de vida.
“Nadie te dice que vas a ser tatuador, porque si estudias medicina sabés que vas a ser médico. Este es un hobby que se transforma en un trabajo. Hace 20 años era difícil que alguien te enseñe. Yo aprendí mucho, así como también estuve 3 años haciendo tatuajes de tres centímetros por tres. Después me fui a Brasil y allá la media es más grande, porque culturalmente es diferente, pero el tatuaje es arte, es una pasión y un estilo de vida”, finaliza diciendo mientras ve como Guevara quedó idéntico a la viva imagen que recorre el mundo en miles de remeras y banderas.
¿Qué tatuarse? Las modas y tendencias
“El arte es un movimiento que acompaña a los demás movimientos. Hoy están de moda nuevamente los tradi, que se pueden ver mucho en las rosas o las mariposas, con sombras oscuras. Hay clásicos como el infinito, la paloma, la pluma, en el caso de las mujeres o el dragón, el pescado, el oriental en los hombres. Las letras y las frases también están de moda”, señaló Sebastián Sperzagni.
“El arte es un movimiento que acompaña a los demás movimientos. Hoy están de moda nuevamente los tradi, que se pueden ver mucho en las rosas o las mariposas, con sombras oscuras. Hay clásicos como el infinito, la paloma, la pluma, en el caso de las mujeres o el dragón, el pescado, el oriental en los hombres. Las letras y las frases también están de moda”, señaló Sebastián Sperzagni.
Además, reconoce que el arte se ha introducido de lleno en el tatuaje, con técnicas que normalmente se estudian en la carrera de Bellas Artes. “Hay ejemplos como la acuarela, el puntillismo, se han sacado las líneas, se busca el realismo, va evolucionando muchísimo y eso es bueno, porque los clientes no van exigiendo cada vez más y eso nos mejora día a día”, consideró.
Desde las momias hasta los abuelos
Por estos tiempos, el verbo vinculado al tatuaje pareciera ser el de animarse, pero la historia refleja que en sus comienzos el que regía en esos casos era el de testimoniar un carácter sagrado o religioso. El primer ejemplo conocido fue el de la momia Similaun, antes de Cristo. Con los años, muchos fieles perseguidos representaban su resistencia con signos en la piel, mediante rituales dolorosos (martillos con puntas que perforaban la epidermis).
Por estos tiempos, el verbo vinculado al tatuaje pareciera ser el de animarse, pero la historia refleja que en sus comienzos el que regía en esos casos era el de testimoniar un carácter sagrado o religioso. El primer ejemplo conocido fue el de la momia Similaun, antes de Cristo. Con los años, muchos fieles perseguidos representaban su resistencia con signos en la piel, mediante rituales dolorosos (martillos con puntas que perforaban la epidermis).
En los últimos siglos, el tatuaje siempre fue sinónimo de expresión tribal, con códigos establecidos entre los diferentes grupos. Como los de los marineros y los piratas, que dejaban constancia —en sus brazos— de viajes y conquistas logradas.
O como el lenguaje tatuado de los presos, que responde a una suerte de diccionario gráfico y simbólico: tiempo transcurrido entre rejas, rango entre los internos, delito cometido, deseo por cumplir. Y en este rubro abundan los puntos, las calaveras, las cruces.
O como el lenguaje tatuado de los presos, que responde a una suerte de diccionario gráfico y simbólico: tiempo transcurrido entre rejas, rango entre los internos, delito cometido, deseo por cumplir. Y en este rubro abundan los puntos, las calaveras, las cruces.